Floreana
Nuestra penúltima isla fue Floreana. Mucha gente se sorprendió al saber que íbamos a pasar allí dos noches, algunos porque no sabían que allí habían alojamientos y otros porque decían que no había demasiado que hacer y que con un día era suficiente...lo íbamos a comprobar. El alojamiento lo teníamos reservado gracias a la Lonely Planet. Enviamos un e-mail a dos alojamientos que aparecían ahí y nos contestó uno de ellos. Gracias a los dueños del hostel Santa María supimos que no había lancha diaria para llegar hasta Floreana. Nos puso en contacto con la dueña de la lancha para cuadrar los días, dar los nombres y reservar asiento. En el trayecto de ida conocimos a dos familias ecuatorianas, una de las cuales se alojaban en el mismo hotel porque conocían a los dueños. Y la otra aunque no se alojaba allí también los conocían. Al llegar nos recogieron y nos llevaron hasta el alojamiento con la "chiva" o autobús. La habitación era muy bonita y desde la terraza podí...