Matagalpa
Nuestro siguiente destino fue Matagalpa. Tuvimos la gran suerte que un amigo nos dejó en la puerta del hotel, por lo que no podemos explicar dónde se pilla el bus, cuánto cuesta, etc.
Llegamos allí y nos encontramos con el Parque Rubén Darío lleno de gente, paradas de comida, de souvenirs, de bebida y un par de escenarios montados. Se ve que llegamos justo el día que se celebraba que hace no sé cuántos años Matagalpa pasó de pueblo a ciudad.
Así pues, nos perdimos por las calles, comimos algo y presenciamos, rodeadas de adolescentes, un concierto de música de bailoteo.
Al día siguiente después de desayunar como reinas en el restaurante Selección Nicaragüense (después de muchos días comiendo gallo pinto, un yogur con frutas nos sentó de maravilla), fuimos a la organización "La amistad", dónde estuvimos colaborando un par de días.
Durante nuestra estadía en Matagalpa también tuvimos tiempo y ganas de subir al Cerro de la Paz y al Mirador del Calvario.
Para llegar al cerro se camina unas 2-3 horas (ida y vuelta) por en medio del bosque y siguiendo el río. Tuvimos que pagar una entrada de 30 córdobas/persona pero la excursión y las visitas desde arriba merecen la pena.
El camino al Calvario, en cambio, fue un poco calvario ya que siguiendo las indicaciones del querido Google Maps nos metimos por una calle de escaleras y chabolas que no quiero volver a pisar. De echo, días más tarde, hablando con una mujer de allí nos quedó claro de que nos habíamos metido por un barrio chunguillo. Por suerte llegamos enteras, y tras pagar 5 córdobas/persona para entrar pudimos disfrutar de unas buenas vistas.
Si tuviera que volver a uno de los dos, definitivamente sería el Cerro de la Paz!


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